El juez norteamericano Stephen Wilson ha resuelto en una sentencia que los servidores de intercambio de MP3 Grokster y Morpheus no podrán ser clausurados debido a que no pueden controlar el tipo de archivos que se intercambian mediante sus sistemas.

Por: tamara@noticias.com

El juez Wilson trabaja en un proceso similar al que en 1984 permitió que las grabadoras de videocassette no podían ser prohibidas porque podían ser utilizadas tanto legal como ilegalmente.

Su decisión con respecto a Grokster y Morpheus es un duro golpe a la industria discográfica en su batalla contra los servicios de intercambio online peer to peer, que permiten a los usuarios descomprimir archivos de MP3 y películas de forma gratuita.

La sentencia implica que las discográficas y los estudios cinematográficos no podrán prohibir la tecnología del siglo XXI en defensa de un modelo de distribución que corresponde al ya caduco siglo XX. Según el juez Wilson, “Grokster y Morpheus no son muy diferentes de las compañías que venden vídeos y DVD grabadores o fotocopiadoras, ya que éstas también se pueden utilizar para infringir la ley”. Esta resolución ofrece a los sucesores de Napster cierta base legal para continuar desempeñando su función.

En ese sentido, Napster fue clausurado debido a que operaba ilegalmente, ya que mantenía un servidor central que interconectaba a los usuarios que cambiaban los archivos. Actualmente, los servidores ya no funcionan así. Si Grokster o Morpheus desactivaran sus ordenadores, los usuarios podría seguir compartiendo archivos con una interrupción muy leve.

Esta sentencia podría propiciar encuentros entre algunas compañías discográficas y representantes de los servidores, aunque las primeras siempre han rechazado hablar con quienes llaman “piratas de Internet”. De hecho, en los últimos meses las compañías se están abriendo paso en varios portales desde los que ofrecen música online. A pesar de todo, la RIAA, representante de las discográficas, continuará luchando contra los servidores de intercambio de MP3. “Las empresas que intencionadamente facilitan la piratería masiva no debería poder evadir sus responsabilidad por estas acciones”, aseguró Hilary Rosen, directora ejecutiva de la RIAA.