Las catástrofes de los negocios inmobiliario, turístico y automotriz son los que más salen en las noticias, puesto que en base a ventas/operaciones de otros años se pueden ver mejor las dimensiones de la debacle.

Sin embargo, la crisis ha tocado a todos los sectores, incluido por supuesto el de TI y por ende los presupuestos designados para seguridad, redes, comunicaciones, equipamiento en general, auditoría, etc,...


Los que nos dedicamos a la seguridad informática como profesión y dependemos de los proyectos existentes para nuestra subsistencia, así como de la generación de nuevas necesidades, nos las tenemos que ingeniar para localizar oportunidades de debajo de las piedras y convertirlas en hechos que las sagradas leyes de la contabilidad den por válidas.

Pero, siendo serios, por mucha vocación que tengamos, lo que nos interesa fundamentalmente es poder pagar nuestras deudas y obligaciones a fin de mes con cierta calidad de vida, por lo que tener un trabajo estable, bien remunerado, en el que nos sintamos cómodos (pero principalmente seguros) debería ser nuestro objetivo. Como decía el filósofo Aristóteles, "En el punto medio está la virtud". Muchas veces, por necesidad o por oportunidad, sacrificamos mucho de un lado (familia, tiempo de ocio, satisfacción personal por el trabajo) para lograr un salario estratoférico a cambio de situaciones de alto estrés, preocupación, responsabilidad y en algunos casos, aburrimiento. En otras, en las que realizamos un trabajo divertido, "a nuestra bola" y con toda la tranquilidad del mundo en base a llegar a fin de mes haciéndole más agujeros al cinturón.

Tal cual están las cosas, en los que hay mucha oferta de personal cualificado existente en el mercado y pocos puestos de trabajo para opositar (hablo de la empresa privada, en el caso de la oferta de trabajo público, la situación es aún peor), las empresas piden y piden calidad en el Curriculum Vitae de los candidatos, pero ofrecen salarios muy devaluados, en cuanto a las responsabilidades laborales a exigir, se refiere.

Ya contamos en un artículo anterior en SbD sobre los diferentes perfiles de trabajos dedicados a seguridad. Ya sea dentro del canal (fabricantes, mayoristas o integradores), cliente final o freelance, dado cómo está el patio, con las deudas adquiridas por hipotecas, letras de coche, viajes de fin de semana, vacaciones, mantenimiento de un nivel de vida de épocas boyantes,.... cada vez parece más razonable el buscar diversas fuentes de financiación adicionales al propio sueldo.

Aquí las opciones son diversas: Dar conferencias/ponencias, impartir enseñanza reglada en universidades/colegios, clases particulares, asesoría a empresas, consultorías o auditorías tecnológicas, soporte ante problemas de seguridad, análisis forense, etc,.. todas son válidas para complementar de alguna manera las carencias de los salarios ofrecidos actualmente.

Este tipo de actividades muchas veces chocan entre sí e incluso no son viables y/o compatibles si hay cláusulas legales que así lo impidan. En casi todos los contratos cuando eres empleado por cuenta ajena, hay una cláusula de exclusividad que garantiza a la empresa que tu único objetivo es producir por y para dicha compañía, no permitiendo que realices otros servicios de seguridad.

La única solución en caso de poder disponer de promiscuidad en el momento de la facturación es ser autónomo y actuar como tal. De hecho, últimamente se ve a menudo en el mercado, este tipo de contratación incluso por grandes consultoras de seguridad así como fabricantes sin sede social en España que, a fin de resultar más justificable en su cuenta de resultados, realizan contratos a sus empleados en régimen de autónomo.

A lo largo de esta década, parecía que la tendencia era el outsourcing, en el que las empresas no ofrecían contratos hechos por el cliente final, sino por una compañía intermedia que, a cambio de un buen pellizco, generalmente pagado por el propio sueldo del subcontratado, colocaban departamentos completos de seguridad y/o sistemas en los clientes finales. El beneficio en este caso, es claro: La empresa final no dispone de un activo fijo con un coste que puede ser muy grande en caso de despido, sino que al contratar en modo "servicio", si un empleado está de baja, el outsourcer te trae un empleado nuevo. Desde el punto de vista de la seguridad, ya no se establece un compromiso directo entre empresa final-empleado directamente, sino entre empresa final - subcontratante - empleado. Al haber tantos intermediarios, la probabilidad de que en caso que haya una fuga de información de la empresa final, siempre será más complicado el poder buscar un culpable. Además, los empleados al estar sub-sub-subcontratados, cobran bastante menos, existiendo un mayor nivel de rotación, lo cual, tampoco es positivo para la seguridad del cliente final.


Sin embargo, y aunque esta tendencia parece ser que es complicada de cambiar para todos los perfiles necesarios, pero para determinados tipos de servicios de seguridad, las empresas comienzan a demandar cada vez más perfiles de consultor autónomo. Desde el punto de vista de la seguridad, el tratar directamente con un profesional autónomo que es quien proporcionará los servicios, aporta a la empresa varias ventajas:
  • Al igual que en outsourcing, se sigue sin establecer un contrato laboral entre empresa-empleado, sino uno mercantil entre empresa-profesional, de manera que de la misma manera, la finalización de ese contrato, no tiene, en líneas generales, coste para la empresa. Igualmente, los costes de Seguridad Social y gastos varios también caen en la responsabilidad del autónomo en vez de la empresa.
  • Menor índice de rotación: En el caso de un autónomo, es él quien negocia las tarifas con el cliente final, por lo que en este caso, al no haber intermediarios, la remuneración es la adecuada y no "la que hay". La empresa contratante, ve incrementada la confianza con quien presta el servicio, que al ser su propio jefe, proporciona un servicio de mayor calidad.
  • Disponibilidad: En general, un autónomo siempre tiene menor problema a la hora de que sea requerido a "cualquier hora" para realizar un servicio, desde soporte hasta una intervención que requiera una ventana horaria determinada.
  • Confianza y menor riesgo de fuga de información: Al existir menor rotación y menos intermediarios, así como establecerse una mejor relación entre empresa y empleado, es más complicado (aunque por supuesto, no imposible) que existan dichas fugas de información sensible de la empresa a través de ese canal. En general, este tipo de relaciones de confianza, se consuman con la firma de un NDA (Not Disclosure Agreement) entre empresa y autónomo, de manera que queda claramente identificado cuáles son los riesgos inherentes a una fuga de información para el autónomo.
Para el empleado autónomo también hay ventajas:
  • El precio a cobrar es siempre mayor que contratado por cuenta ajena puesto que no hay intermediarios, por lo que ese incremento de precio es beneficio. Bueno, en parte; porque el autónomo tiene obligaciones de pago de impuestos por su cuenta y riesgo, así como sus propios seguros sociales. Por ello hay que hacer cuentas antes de indicar una tarifa, para que aun descontando todo lo descontable, sea viable ser autónomo.
  • Puedes tener más de un entorno de trabajo/cliente. De hecho, es lo deseable. Disponer de varios clientes a los que asesorar o dar un servicio, por lo que es más difícil aburrirse/quemarse de un determinado entorno de trabajo, al diversificar los sitios a los que ir. Se puede hacer por días de la semana (de Lunes a Miércoles trabajo para A, los jueves para B y los viernes para C) o por proyectos sueltos, de manera que dependiendo de lo que se vaya requiriendo, el profesional autónomo puede tratar con empresas diferentes.
  • Hay una serie de gastos que a la hora de hacer la declaración de impuestos, son desgravables, haciendo más barata la declaración de la renta. Para esto, lo mejor, un asesor fiscal que haga su trabajo.
  • Libertad a la hora de aceptar o no un proyecto determinado. Si no estás de acuerdo con una tarea en concreto, siempre puede tener la opción de no aceptar ese proyecto, sin miedo a ser despedido, como es el caso de un trabajador por cuenta ajena, en el que hay ocasiones que hay que estar "a las duras y a las maduras" y hacer trabajo para el que claramente no te han contratado.
  • Libertad horaria. En algunos casos, cuando se establecen contratos por proyectos independientes, puedes contar con libertad para gestionar el horario de determinadas tareas.
  • Libertad de lugar o teletrabajo. Muchos de los servicios pueden ser llevados a cabo desde casa, o mediante acceso remoto por VPN a la empresa final, por lo que la comodidad de trabajar desde casa es un plus a tener en cuenta.

Publicado por Lorenzo Martínez en http://www.securitybydefault.com/201...n-tiempos.html