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Según http://iblnews.com/news/noticia.php3?id=41116 el Reino Unido prepara cursores y misiles controlados por los ojos.

Un desarrrollo del británico Royal College permitirá leer los ojos para mover un cursor de PC, guiar un misil bélico o detectar el sueño al volante; la tecnología es un paso de la biometría, ciencia que combina cuerpo y tecnología.

Científicos del Imperial College de Londres están desarrollando una tecnología capaz de seguir el movimiento de los ojos con el fin de mover un cursor en la pantalla; la idea es llegar a eliminar el ratón del ordenador personal y permitir no sólo una mayor comodidad a los usuarios sino también acercar a las personas con algún tipo de discapacidad motriz a esta herramienta.

Según los investigadores, la tecnología también podría ser introducida en los automóviles a modo de sensor para avisar en caso de somnolencia o incluso a bordo de los cazas militares para guiar dianas electrónicas. Este desarrollo es tan sólo una muestra de las posibilidades de la biometría, una ciencia que hace del cuerpo humano la mejor contraseña.

En la actual fase de la investigación, los científicos británicos están estudiando la forma más eficaz para traducir cómo vemos las cosas en instrucciones capaces de ser entendidas por los ordenadores personales.

Actualmente se trabaja con rayos infrarrojos para seguir y comprender los movimientos de los globos oculares y se espera obtener resultados positivos en breve. “Llegará el día en que los rastreadores de ojos serán tan fiables que se convertirán en un accesorio más de los ordenadores, al igual que hoy lo es el ratón, pero de forma mucho más sofisticada”, explicaba recientemente Guang-Zhong Yang, profesor del Departamento de Computación del Imperial College a la BBC.

Ver x Reconocer

En su trabajo, los investigadores muestran a las personas que participan del experimento una imagen y les dan un tiempo determinado para encontrar y concentrarse en alguno de sus detalles, como puede ser el de una persona saludando en medio de una multitud.

Según los científicos, buscar esta persona en medio del gentío requiere básicamente el mismo esfuerzo mental que un crucigrama y permite descubrir patrones de búsqueda y rastreo al realizar la operación, de manera que si se descifran las claves del reconocimiento visual el nuevo interfaz estaría muy cerca de hacerse realidad.

Una de las claves de esta nueva tecnología y uno de los puntos que está dando más trabajo a los científicos es conseguir que el ordenador distinga entre ver y reconocer.

En el ejercicio propuesto a los voluntarios que participan del experimento se ha descubierto que aunque el ojo humano ve la multitud e incluso a cada uno de los individuos, sólo presenta ligeras variaciones en su comportamiento cuando lo que capta llega a la parte cognitiva del cerebro, es decir, que se reconoce lo que se ha visto. Se trata de una sutil diferencia que supone la clave.

Al volante o en avión

Más allá de la aplicación informática de esta nueva tecnología, los investigadores se muestran especialmente esperanzados de que una de las aplicaciones de mayor repercusión se encuentre a bordo de los automóviles y al servicio de la lucha contra los accidentes.

Cuando el ser humano está cansado y/o tiene sueño, los ojos son los primeros en mostrar síntomas del estado corporal: mayor frecuencia de parpadeo, ligeras variaciones en la apertura de la pupila o mayor tiempo de reacción a los cambios de luz son algunas de los cambios que, una vez perfeccionada, esta tecnología se propone captar.

La idea es crear sensores que puedan ser instalados en los automóviles como ya se hace con las alarmas o los sensores de lluvia que automáticamente ponen en funcionamiento los limpiaparabrisas, de manera que si se detecta alguno de los síntomas que indican cansancio o somnolencia, y, por tanto, un incremento del riesgo de sufrir un accidente, se dispare una alarma sonora que avise al conductor de la situación.

Algunos más futuristas indican que incluso se podría conectar este sistema a la inyección de combustible del motor de manera que se redujera la velocidad del vehículo en función del grado de falta de atención que presente su conductor.

Una variación de este sistema hace preveer también a los investigadores británicos que podría ayudar a los pilotos de cazas de combate a hacer diana sin tener que desatender otras actividades a bordo como el propio guiado de la nave. Según el Imperial College, el seguimiento del ojo humano podría traducirse en movimientos que guíen la diana que guía los misiles, de forma que podría bastar con que el piloto fijase la vista unas milésimas de segundo en su objetivo para que los sistemas de abordo lo identificaran y lo fijasen, disparando y guiando el armamento con las técnicas ya existentes como el láser.

El cuerpo como contraseña

En realidad, la investigación del Imperial College no es más que una muestra de lo que una disciplina mucho más amplia, la biometría, es capaz de hacer. Aprovechando que la naturaleza asegura que algunas de nuestras características físicas y químicas son únicas, están surgiendo nuevas formas de identificación y seguridad basadas en el cuerpo humano que zanjan los problemas de contraseñas y números secretos y elevan considerablemente los niveles actuales, facilitando, de paso, la vida al usuario.

La globalización de la economía, la sociedad y la política ha disparado el número de relaciones dentro y fuera de los ámbitos que hasta hace dos o tres décadas eran considerados normales. Saber si quien está por detrás de cualquier tipo de transacción o trámite es quien realmente afirma ser es de crucial importancia para evitar el fraude, por lo que desde hace algunos años se está gestando una cada vez mayor industria dedicada exclusivamente a enfocar los avances tecnológicos hacia el incremento de la seguridad.

Avales físicos

Hoy en día la mayor parte de métodos de seguridad aseguran un alto grado de fiabilidad, pero si fuera capaz de identificarse a una persona exclusivamente por aquellos rasgos físicos y químicos únicos que cada uno de nosotros tiene, estos patatares se incrementarían en muchos enteros.

Esto es precisamente lo que propone la biometría, ciencia que tiene por objetivo proponer nuevas soluciones que van más allá de las tradicionales palabras clave, número secretos o PINs, que además de poderse perder o extraviar hacia manos amigas de lo ajeno, deben ser renovados con cierta asiduidad para mantener los niveles de seguridad óptimo.

Validar una transacción electrónica con sólo poner el dedo índice en un scanner de huellas dactilares o exponer el iris a un láser de baja intensidad, no sólo ahorraría quebraderos de cabeza para el usuario, sino que se utilizaría un método de identificación único, válido por toda la vida del interesado y prácticamente imposible de reproducir –aunque siempre quedaría la macabra opción de amputar el dedo y usarlo, como se ha visto en alguna que otra película de mal gusto-. Todo esto puede parecer ciencia ficción, pero lo cierto es que ya está en la calle y se lleva usando.

Siete años de historia

En el Reino Unido, sin ir más lejos, desde el año pasado están disponibles, de forma experimental, algunos cajeros automáticos capaces de reconocer el iris de los usuarios y así franquearles el acceso a sus cuentas.

Por otro lado, la multinacional francesa Sagem introducirá el reconocimiento dactilar antes comentado en las elecciones legislativas de Mauritania, donde al ser gran parte de la población analfabeta, la identificación por rúbrica se convierte en un recurso poco eficaz.
Estos son sólo algunos ejemplos de estas nuevas capacidades, pero también pueden usarse para proteger el encendido de un sistema informático y la combinación de varios tipos de reconocimiento –iris y huella, por ejemplo- multiplica la potencia.

La tecnología biométrica está en el mercado desde hacer unos siete años, pero hasta ahora ha sido poco explotada por su elevado precio y el reducido número de empresas que se dedicaban a ella. A pesar de esto, hoy en día pueden encontrarse productos capaces de realizar reconocimiento biométrico a través del iris, la cara, la voz, el formato de la mano y las impresiones digitales.

El año pasado, según datos de la consultora estadounidense Internacional Data Corporation había en el mundo un total de 200.000 dispositivos de este tipo, lo que supone un volumen de negocio anual de unos 444 millones de euros, desembolsados, mayoritariamente por organismos gubernamentales y policiales –como ocurrió en muchos aeropuertos de Estados Unidos con los scanners de iris y retina para la identificación de pasajeros tras el 11-S-.

Saludos